Lance #278 — Diego de Monsalve vs Diego de Mazariegos (Zamora / isla que hace el Duero entre Portugal y Castilla (propuesto) / campo inmediato a la ciudad de Zamora (final))
| Lugar | Zamora / isla que hace el Duero entre Portugal y Castilla (propuesto) / campo inmediato a la ciudad de Zamora (final) |
|---|---|
| Contendiente A | Diego de Monsalve |
| Contendiente B | Diego de Mazariegos |
| Causa / Motivo | Venganza por la ofensa y muerte del padre de Diego de Monsalve, Francisco de Monsalve, a manos de Mazariegos, quien agredió al anciano caballero aprovechándose de su debilidad física |
| Armas | Espada y daga (propuestas inicialmente); espadas (en el encuentro final) |
| Condiciones | Monsalve propuso encontrarse en una isla del Duero entre Portugal y Castilla, con espada y daga, pudiendo cada uno llevar dos o tres caballeros. Ante la negativa de Mazariegos, fijó carteles públicos dando dos meses de plazo para responder, amenazando con vengarse con cualquier tipo de armas si no respondía. Finalmente se concertó un encuentro en campo inmediato a Zamora, sin coraza ni escudo, solo con espadas |
| Padrinos/Testigos | Acompañantes de Monsalve: Álvaro de Sosa, Bernardo de Sotelo y Alonso de Cisneros. Hermano de Mazariegos: Alonso González de Guadalajara. Mediador: don Hernando de Toledo, gran prior de la Orden de San Juan. Gregorio de Sotelo, vecino de Zamora, también involucrado en la parcialidad de Monsalve |
| Resultado | Mazariegos se rindió públicamente, pidió perdón ante el sepulcro de Francisco de Monsalve y rindió su espada desnuda ante Diego de Monsalve en el campo del duelo. Monsalve recogió la espada, la lamió por ambos filos y dio por terminada su venganza. No hubo combate efectivo. |
| Documentación | Carta de desafío de Diego de Monsalve a Mazariegos; carteles públicos fijados en Zamora; pregón público el Domingo de Ramos ofreciendo cien ducados por noticias del paradero de Mazariegos |
| Fuente | Armiñán, El duelo en mi tiempo (Madrid, 1950) |
| Localización | El duelo en mi tiempo, Luis de Armiñán, Madrid, 1950 |
| Observaciones | Mazariegos se negó repetidamente al combate y recurrió a la Justicia para evitar el enfrentamiento. Se descubrió una mina que se excavaba hacia su casa, presuntamente para volarla con pólvora. Fue trasladado al Monasterio de San Benito por seguridad, donde Monsalve y sus compañeros le buscaron sin éxito. La espada del vencido se exhibió enmohecida sobre la lápida sepulcral de Francisco de Monsalve. El autor compara este episodio con el desafío de Rodrigo Díaz de Vivar al conde Lozano. |