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ROAKS - CAP07c - Los equipos de futbol americano


Los equipos de futbol americano

El equipo de Royal Oaks sigue existiendo (son los KNIGHTS)

 

La mañana de entrenamiento del jueves, antes del primer partido de la temporada, había sido bastante tranquila. Tocaba pintar los cascos y ponerles unas rayas plateadas, así que se jugó a la modalidad de flag football (20 contra 20) para el equipo de ROAKS, mientras los del equipo de la Base estaban tumbados en la hierba recibiendo recomendaciones filosóficas de su otro entrenador. Ya se notaba el otoño, con cielos nublados y algo de brisa fría; el secado de los cascos no fue completo y quedaron hechos un asco.

El viernes por la noche, en la rotonda de The Circle esperaron a unos rezagados y, a las 11:45, salieron hacia Madrid en el cómodo autobús turístico que les habían asignado. Atravesaron sus bulliciosas calles, en comparación con El Encinar, y pronto se encontraron en la oscuridad de la carretera de Andalucía, con las luces de frente de los cientos de camiones que comenzaban a descargar todas las noches sus mercancías para alimentar a la gran urbe. Los chicos comenzaron pronto su tradición del juego de «The Dozen» para amenizar el comienzo del largo viaje que les esperaba. Después hubo una sesión de chistes subidos de tono, aprovechando la ausencia de chicas, acompañados de toques de culos y partes de unos y otros, entre carcajadas. Siempre viajaban de noche y hasta Rota eran al menos nueve horas de trayecto. Como buenos deportistas, comenzaron a desplegar la comida de su segunda cena: en el caso de Ronald, era bastante normal (dos Fantas de naranja, dos sándwiches de salami y chicle Beeman’s). Los demás chicos tenían una amplia variedad gastronómica, fruto de su experiencia en diversas partes del mundo siguiendo a sus padres. Puede que las mezclas más explosivas fuesen maíz con salsa Tabasco, raciones de combate «C» con cualquier cosa dulce o salada, chiles con cerezas, etc.

A la media hora se apagaron las luces con la protesta habitual y cada uno buscó su acomodo: en el pasillo, en la parte de atrás o como buenamente pudo, aprovechando las mantas del ejército para buscar algo de privacidad o taparse. El cambio en el calendario deportivo hizo que el equipo de la base recibiese al de Zaragoza, y que los del equipo de campo a través, que habitualmente compartían autobús con los de fútbol, se quedaran en Madrid para competir contra Zaragoza, con lo que había sitio para estirarse a gusto. A las seis de la mañana, ya pasado Sevilla, hicieron una parada y salieron de la carretera general para evacuar aguas, aunque la parada solía hacerse antes, en Córdoba; pero esta vez todos estaban dormidos.

A las nueve menos cuarto del día siguiente, perdiendo por quince minutos el récord del viaje, llegaron a la entrada de la Base de Rota, donde la policía naval, por amabilidad o por motivos de seguridad, los acompañó hasta los barracones que tenían asignados. Recogieron sus voluminosas bolsas, pasaron por la sala de suministros a pertrecharse de sábanas, mantas, almohadas y toallas, y se lanzaron a escoger cama en las literas de tres alturas y su taquilla correspondiente. Tras hacerlo, todos corrieron hacia un lugar mítico en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, sin distinción de cuerpos: el comedor de la Base de Rota.

Por la tarde hubo entrenamiento.

Al día siguiente fue el encuentro. La primera patada del partido y de la temporada la dio Álvarez. La primera parte del fue bastante aburrida, sin ninguna anotación.  En el descanso, May repartió generosamente sus barritas de chocolate Hershey de la suerte. El entrenador dio una charla que nadie entendió y comenzó la segunda parte. Tras escuchar la arenga de O'Rourke, PJ tomó el balón del kickoff y lo devolvió hasta la yarda 45 de Rota. Dos pases después del saque de centro, Royal Oaks se situó en la yarda 6 de Rota. En la siguiente jugada, se ejecutó una jugada de carrera llamada «student body right», en la que Sam recibió el balón y anotó. May (que jugaba de centro) realizó un bloqueo clave contra el «defensive end» de Rota y Scooter bloqueó al «linebacker» izquierdo. Al comienzo del cuarto cuarto, Corky lanzó un pase que habría sido un touchdown para Ronald. Sin embargo, la jugada fue anulada por una penalización de «fuera de juego» señalada a May (el centro), lo que provocó la furia del entrenador Thompson, quien exigió una explicación antes de que se reanudara el juego. En su siguiente posesión, Rota logró su mejor avance del partido. Esta serie incluyó dos primeros downs por pase y culminó en una larga carrera de 50 yardas para touchdown de quien llamaban «Short Sock». Durante esta jugada, Quest (el quarterback de Rota) corrió hacia la derecha, atrayendo a la defensa de Royal Oaks, incluido May, que jugaba de linebacker exterior derecho y que se dejó engañar por lo que parecía una jugada de quarterback sweep. Al inicio del último cuarto, Ronald anotó el último touchdown para Royal Oaks. Tras este touchdown, Scooter anotó la conversión de dos puntos en una jugada de pase rápido desde la línea de scrimmage de Corky. Tras el primer touchdown de Royal Oaks en la segunda mitad, Álvarez falló el intento de punto extra. Sin embargo, los dos siguientes intentos tras el último touchdown fueron buenos. El último intento de punto extra del partido golpeó el poste izquierdo y rebotó. El partido concluyó tras una jugada en la que Sam avanzó 12 yardas, consiguiendo un «primer down» para Royal Oaks y asegurando la victoria con un marcador final de 28-6. Los jugadores de ambos equipos se saludaron deportivamente en el centro del campo. May fue reconocido como uno de los mejores jugadores de la temporada.

Aquella temporada, los dos primeros partidos del Royal Oaks, contra Rota y Zaragoza, fueron fuera de casa, y los cuatro restantes, en campo propio. Los viajes a Zaragoza eran distintos a los de Rota. Zaragoza estaba a menos de la mitad de distancia y las carreteras eran más rectas y llanas, por lo que el recorrido se hacía en unas tres horas aproximadamente. El autobús salía el viernes al mediodía, con tiempo suficiente para llegar, instalarse, entrenar un poco, cenar e incluso ver alguna película. Al ser Zaragoza otra base de la Fuerza Aérea, no había grandes diferencias con Torrejón, ni novedades en su BX o en la tienda de libros y revistas. El comedor ofrecía comida estándar y única, lo que estaba en el menú de cada día de la semana. Zaragoza era más fría, más gris y polvorienta. Ronald siempre visualizaba, de camino al sur o al norte, esos inmensos toros negros que anunciaban alguna bebida que no sabía decir y que le recordaban que estaba en España, fuese donde fuese.

El fin de semana siguiente, el viaje a Zaragoza fue rápido y cómodo. Al llegar a la base, en el barracón que les habían asignado había una pancarta que les daba la bienvenida a los «Royal Oaks Knights». Era la primera vez que Ronald veía escrito su nuevo apodo de «caballeros». El campo de juego era de tierra, donde debería haber habido hierba, así que las caídas eran de verdad. La torre de agua presidía la zona y conservaba su color original, ya que no había sido vandalizada por los subversivos locales. Tras un entrenamiento breve, se ducharon y fueron a cenar: salchichas con puré de guisantes y zanahorias, gratis. Hubo que invertir 99 céntimos en un tazón pequeño de cóctel de frutas y un sándwich de pavo y queso, como suplemento. Al día siguiente no habría bistec con huevos para desayunar gratis, sino tostada francesa y huevos revueltos. La película de la noche del viernes fue El ordenanza desordenado, una vieja película de Jerry Lewis de 1964, pero lo que les interesó fue el resumen semanal de la NFL, después del cual muchos jugadores se fueron directamente a dormir. En el desayuno del sábado, Ronald tuvo que rascarse el bolsillo: bistec, tres huevos revueltos, dos galletas con mantequilla y gelatina de albaricoque, más dos recargas de chocolate caliente, por 6 $. Después de comprar las barritas de chocolate Hershey en el BX, se dirigió a descansar al barracón a la espera del mediodía y del comienzo del segundo partido de la temporada.

El encuentro fue bastante insulso. Antes de que comenzara el partido, Sam, del equipo Royal Oaks, recibió una penalización de 15 yardas por conducta antideportiva. Esto hizo que Álvarez tuviera que patear desde su propia yarda 25 en lugar de la 40. El entrenador Thompson instruyó a Álvarez para que hiciera un squib kick y al resto del equipo para que fuera tras el balón. Álvarez pateó el balón, que rebotó en un jugador de Zaragoza y fue recuperado por un jugador de Royal Oaks, que lo llevó hasta la yarda 42 de Zaragoza.

Durante el descanso, el entrenador Thompson habló con May sobre las asignaciones defensivas debido al inesperado juego de carrera de Zaragoza; él «supliría» a cualquier jugador defensivo que necesitara descansar.

En la segunda mitad, Royal Oaks implementó una estrategia de control del balón, utilizando exclusivamente jugadas de carrera. Corky manejó el tiempo del partido de manera experta, ya que el campo de Zaragoza no tenía marcador ni reloj. Sam anotó el touchdown final del partido desde la yarda seis. Los Caballeros ganaron a los Toros.

De las más minuciosas incidencias de la temporada de fútbol americano, como la posterior de baloncesto y otros deportes, quedó constancia en el libro «The World» de Paul May. Gracias a cuyas aportaciones he relatado todas las escenas en las que él, y su inseparable amigo Álvarez, aparecen.


 

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