ROAKS - CAP10b - Españoles, americanos y rusos en la Guerra Fría
Españoles, americanos y rusos en la Guerra Fría
Cuando Tom Clancy se incorporó a aquel destino en la inteligencia de la Base de Torrejón, en 1967, una operación anterior había finalizado satisfactoriamente para todos, con la desarticulación de gran parte de la red de información soviética en el Mediterráneo. Decenas de personas que trabajaban para el GRU (servicios secretos militares de la URSS) fueron detenidas y obligadas a regresar a países socialistas. Este éxito del contraespionaje español y occidental tuvo tanto impacto que fue una de las razones por las que Yuri Andropov fue nombrado director de la KGB en 1967, como respuesta al golpe sufrido por la inteligencia soviética en esa operación.
Pero la cosa había empezado muy mal. Joaquín Madolell, un militar español de la base de Torrejón, había sido inicialmente reclutado por los soviéticos a causa de una deuda de juego que había contraído. Su reclutador directo fue un italiano llamado Giorgio Rinaldi, que lo invitó a ambientes exclusivos, se hizo cargo de su deuda y finalmente lo reclutó. A cambio, Madolell debía proporcionarle información sensible. Sin embargo, antes de hacerlo, Madolell avisó a sus superiores en el ejército español, quienes, en coordinación con la CIA, le asignaron el papel de agente doble. Así nació la Operación Mari, de un fallo de seguridad garrafal. Así, mientras colaboraba formalmente con los soviéticos, en realidad servía a los intereses españoles y occidentales, ya que solo les transmitía la información que previamente le facilitaban sus mandos. Nunca quedó claro el papel de los españoles, ya que hubo un intercambio de información entre España y la Unión Soviética. Franco llegó a un acuerdo con los soviéticos a través de diplomáticos en Francia (Areilza por parte española y Vinogradov por parte soviética). Como muestra de buena voluntad, España proporcionó a la URSS información sobre las bases estadounidenses en su territorio. A cambio, los soviéticos proporcionaron a las autoridades españolas una lista de comunistas que se encontraban en España. Algunos de esos comunistas fueron controlados y otros acabaron encarcelados. Para Carrillo, líder histórico del Partido Comunista, este tipo de acuerdos se llevaron a cabo para evitar que se percibieran como una traición del comunismo soviético a los españoles, manteniéndolos dentro del ámbito comercial e inteligencia y no político. No obstante, en las listas solo figuraba la joven oposición interna dentro del partido: «Cuando veas a Llopis peligrar, no te eches a medrar».
Desde mediados de los sesenta, la inteligencia soviética usó la creación de empresas mixtas para acercarse a España, ya que estas servían de tapadera para introducir agentes y captar información. Estas empresas ponían como directivos a empresarios españoles relevantes, dándoles así acceso a círculos de poder, información privilegiada y los «mentideros», es decir, todo aquello que no llegaba a la prensa. Entre los ejemplos más destacados se encuentran Ramón Mendoza (PRODAG), presidente del Real Madrid, y Juan Garrigues Walker (CIEX). Mientras la otra parte de la familia Garrigues Walker defendía los intereses norteamericanos, él atendía los soviéticos. En 1969, una delegación de empresarios soviéticos visitó España como parte de los intentos de acercamiento entre ambos países durante la Guerra Fría.