ROAKS - CAP13e - Los masones en las Bases americanas
Los masones en las Bases americanas
El texto comenzaba con la fundación de la logia: la logia «Liberty» n.º 70, que era su nombre, fue consagrada el 10 de diciembre de 1960. Se fundó en la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid). Su fundación se produjo pocos meses después de que un grupo de doce masones, conocidos como High Twelve, se organizaran en la base militar hispano-norteamericana de Torrejón, que ya estaba operativa en 1958. Animados por la reciente fundación de la logia «George Washington» n.º 69 en la Base Aérea de San Pablo, en Sevilla, solicitaron y obtuvieron una patente de la Gran Logia Nacional de Francia. Inicialmente, para no inquietar a las autoridades de Madrid con sus actividades masónicas, decidieron reunirse en un local alquilado en Biarritz (Francia), lo que les obligaba a desplazarse periódicamente 700 kilómetros. El acto de consagración de la logia «Liberty» n.º 70 en Biarritz contó con la presencia del Gran Maestro de la Gran Logia Nacional de Francia, dignatarios de la Orden y numerosos masones desplazados desde Marruecos, España y Francia. Durante la consagración, un incidente estuvo a punto de arruinar el evento. Cuando los masones se disponían a abandonar el recinto, la policía francesa bloqueó las puertas con ametralladoras. Al parecer, alguien desde Madrid había denunciado falsamente que se trataba de una reunión de revolucionarios españoles. Carrero recordó el hecho; evidentemente, él tuvo algo que ver.
El incidente se aclaró cuando un militar norteamericano, uno de los primeros en establecer contacto con masones en las bases, se entrevistó con el comisario francés, quien resultó ser un antiguo conocido de la lucha contra la ocupación nazi.
Cosa que fastidió al almirante.
Debido a las dificultades de los viajes, los miembros de la logia decidieron finalmente celebrar sus reuniones en Torrejón a partir del 5 de mayo de 1961.
Durante ese primer año de actividades, los miembros de la logia «Liberty» n.º 70 llevaron a cabo un programa de recaudación de fondos para el orfanato «La Providencia» de Madrid, coordinado por el capellán protestante de la base, que también era masón. Sin embargo, un día en que se estaba entregando ropa a doscientos niños, la Guardia Civil irrumpió en el local, confiscó la ropa y el dinero, interrogó a los directores del orfanato y amenazó a los voluntarios con procesarlos por actividades antiespañolas.
En mayo de 1962, el secretario de la logia «Liberty» nº 70 sufrió el robo de un maletín de su coche que contenía parte de la documentación del taller. Aunque se presentó una denuncia a la policía española sin mencionar que se trataba de documentación masónica, dos días después la policía comunicó que el maletín había sido recuperado, pero que solo se entregaría al «máximo responsable de la masonería en España». La logia interpretó esto como una trampa y decidió no reclamar el maletín.
Si ese incidente también estaba en los recuerdos de Carrero.
Aparentemente, la policía española disponía de suficiente información sobre la identidad y las actividades de masones relevantes. En noviembre de 1962, dos policías retuvieron el pasaporte de Nathan Granstein (gran inspector de la Gran Logia Nacional de Francia y enlace con masones militares) y lo interrogaron durante dos semanas, dos horas por la mañana y dos por la noche, sobre sus frecuentes viajes a España. Aunque la masonería no se mencionó explícitamente, era evidente que la policía estaba al tanto de su condición masónica. El acoso cesó después de que Granstein contactara con Otto Passman, congresista de Luisiana y miembro de honor de la logia «Liberty», quien a su vez contactó con el senador Stalonstahl en Washington D. C. El general estadounidense Caldera, miembro de la logia «Liberty» y comandante de JUSMAG (organismo coordinador de las fuerzas militares estadounidenses en España), habló directamente con Franco durante una cacería. —Eso no le constaba al almirante: los generales y sus cacerías. Franco aprovechaba su afición cinegética para mostrarse próximo y condescendiente con su corte de clientes militares, políticos y empresariales, repartiendo prebendas. Luego le tocaría a Carrero hacer de ogro malo y que la cosa no fuese como les había prometido el Caudillo. Eran sus papeles. —Para evitar futuros acosos policiales y aclarar la situación de los militares estadounidenses masones en España, Franco, ya asesorado sobre la inutilidad de prohibir las actividades masónicas en las bases militares, llegó a un «pacto de caballeros» con el general Caldera. Este acuerdo establecía que no se molestaría a los masones estadounidenses siempre y cuando sus actividades se mantuvieran dentro de los límites físicos de las bases y no se permitiera la entrada de ciudadanos españoles a las logias. Este acuerdo se cumplió escrupulosamente en la logia de Torrejón de Ardoz, como reconoció Carrero, a quien se le había caído la ceniza del cigarrillo en el uniforme y estaba visiblemente enfadado mientras le decía a Carmen «Franco», quien confirmó. «Sí, Franco», dijo ella, suponiendo a qué parte del escrito se refería.
En enero de 1963, durante un banquete solemne en el Hotel Castellana Hilton de Madrid, que se encontraba en territorio americano y al que asistieron más de doscientas personas, estuvo presente el jefe de policía de Madrid. Los masones lo vieron como un acto de normalidad, mientras que las autoridades policiales españolas aprovecharon la oportunidad para tomar nota de las actividades y la identidad de los masones norteamericanos.
En 1963, un incidente posterior llamó la atención del almirante: el nuevo comandante de la base interpretó que la masonería era una asociación que discriminaba por raza, color o sexo, basándose en una disposición federal. Informó al venerable, el máximo responsable de la logia «Liberty», de que, si no afiliaba a personas de color en un plazo de treinta días, prohibiría las reuniones. A pesar de los intentos del venerable por explicar que la ausencia de miembros negros no se debía a racismo y de la confirmación por parte del venerable de la logia «The Trowel» n.º 29 (que agrupaba a militares negros) de que ningún blanco había solicitado unirse a su logia, el comandante procedió a prohibir las reuniones masónicas y a desalojar los locales. Como resultado, los masones no pudieron celebrar sus tenidas en la base ni fuera de ella por temor a las autoridades franquistas y decidieron reunirse provisionalmente en Toulouse y, posteriormente, en Pau. El problema se solucionó al poco tiempo, aunque la fuente no especificaba cuándo ni cómo exactamente.
El resto del informe se detenía en las actividades de la logia. La logia celebraba tenidas ordinarias dos jueves al mes, además de reuniones extraordinarias. En el orden del día figuraban la aprobación de actas, la lectura de correspondencia, la bienvenida a visitantes, informaciones sobre peticiones de afiliación de nuevos hermanos, promociones de grado y presentaciones de candidaturas de profanos. Se aplicaba el principio de igualdad masónica, de modo que en los formularios de solicitud no se consignaba la categoría profesional ni la graduación militar, sino únicamente la de miembro de las Fuerzas Aéreas. Esto desagradó al almirante, pues el rango siempre era importante; sin embargo, luego pensó en el SECED y lo consideró una excepción necesaria.
Las tenidas continuaban con la comunicación o los trabajos, que, según el rito practicado, debían exponerse verbalmente de memoria y no debían conservarse por escrito en las actas. Una actividad recurrente en las tenidas era la colecta para la beneficencia. El tiempo transcurrido entre el pase al grado de compañero y la elevación a la maestría era relativamente corto, y no llegaba a un año. Esto se debía a la estrecha relación entre los hermanos de la base y a los rápidos cambios de destino del personal militar. Los miembros de la logia dedicaban su tiempo a estas actividades. Algunas mujeres de los masones de la logia «Liberty» n.º 70 obtuvieron permiso para crear esta asociación, cuya finalidad era organizar tareas caritativas y trabajos de voluntariado en el hospital de la base. Posteriormente, se produjeron cambios en la dependencia internacional de la logia militar: En 1965, las logias ubicadas en bases militares estadounidenses o de la OTAN dependían de la Gran Logia Provincial de Aquitania, bajo la obediencia regular de la Gran Logia Nacional de Francia. Debido al creciente número de masones y logias militares, en 1969 se creó la Gran Logia del Distrito de Logias Militares (District of Military Lodges), con sede en Toulouse.